El panorama desde lo futbolístico no favorecía al Real Madrid. Nacho caía lesionado y ya no estaba Casemiro en el campo, sustituido como Kroos. Dos pilares que hicieron aguas. Carvajal como parche de central, Marcelo y Lucas de laterales. Con una defensa que jamás pensó alinear Ancelotti llegó uno de esos momentos difíciles de explicar en el Bernabéu.
El partido se había cerrado con dos claras ocasiones en boca de gol desperdiciadas por Pulisic y, sin embargo, en la primera acción de peligro de la prórroga del Real Madrid, desde el poderío físico de Camavinga, cuando Vinícius le puso la pausa necesaria a un centro medido al jugador de la eliminatoria. Benzema, de cabeza como en Londres, firmó el milagro antes de un ejercicio de resistencia con una intervención de Courtois a Ziyech antes del final feliz.
